IA y fraude en América Latina: El nuevo desafío de confiar en lo que vemos y escuchamos

La inteligencia artificial se ha convertido en una de las tecnologías más importantes de la actualidad y su presencia crece rápidamente en prácticamente todos los ámbitos de la vida cotidiana. Herramientas capaces de generar textos, imágenes, audios y videos ya están al alcance de millones de personas, lo que ha abierto oportunidades para la educación, el trabajo, la creatividad y los negocios. Sin embargo, este desarrollo también ha generado preocupación por el uso que los delincuentes pueden hacer de estas mismas capacidades para perfeccionar sus métodos de engaño.

En América Latina, el temor relacionado con el uso criminal de la IA es especialmente significativo. Una encuesta de Kaspersky citada por Infobae revela que el 68 % de los usuarios de la región considera que el principal riesgo asociado con la IA es que sea utilizada para cometer fraudes. La cifra supera otras preocupaciones relevantes, como la difusión de información falsa, el uso de datos personales y el impacto de la automatización sobre el empleo.

El mismo estudio muestra que el 54 % de los encuestados teme que la IA sea utilizada para difundir desinformación, mientras que el 46 % está preocupado por el uso que las empresas de IA puedan hacer de los datos personales. En tanto, el 32 % considera que la tecnología podría terminar provocando la pérdida de puestos de trabajo. Los resultados permiten observar que, para una parte importante de la población latinoamericana, el principal problema de la IA no está relacionado con la tecnología en sí misma, sino con la posibilidad de que otras personas la utilicen para manipular, engañar o perjudicar a los demás. 

La IA está cambiando la forma de cometer fraudes

El fraude digital existía mucho antes de la llegada de la inteligencia artificial generativa y durante años los delincuentes utilizaron técnicas como el phishing, la suplantación de identidad, las llamadas falsas, las estafas sentimentales y los engaños relacionados con inversiones. Lo que está cambiando actualmente es la capacidad para producir contenidos convincentes de manera rápida, económica y personalizada. La IA permite automatizar determinadas tareas que antes requerían más tiempo, conocimientos técnicos o participación humana.

Uno de los ejemplos más sencillos se encuentra en la creación de mensajes fraudulentos. En el pasado, muchos correos electrónicos utilizados para realizar phishing contenían errores gramaticales, frases poco naturales o traducciones deficientes que podían despertar sospechas entre los usuarios. Las herramientas de IA pueden ayudar a redactar mensajes mucho más fluidos y adaptados al idioma de la víctima, reduciendo algunas de las señales que tradicionalmente permitían reconocer una estafa.

ITD Consulting e IA: fraude en América Latina y el desafío de confiar en lo que vemos

Esta transformación resulta especialmente relevante porque los fraudes digitales dependen en gran medida de la ingeniería social. Los delincuentes no siempre necesitan vulnerar directamente un sistema informático si consiguen convencer a una persona para que entregue voluntariamente una contraseña, realice una transferencia o descargue un archivo. La IA puede convertirse en una herramienta adicional para hacer que esa manipulación resulte más creíble y efectiva.

INTERPOL advirtió en marzo de 2026 que el fraude financiero se está volviendo cada vez más sofisticado y que la IA está desempeñando un papel creciente en estas operaciones. Según la evaluación mundial de la organización, los fraudes potenciados mediante IA pueden ser 4,5 veces más rentables que los métodos tradicionales. El organismo también señaló que determinadas herramientas de inteligencia artificial pueden utilizarse para automatizar diferentes etapas de una campaña fraudulenta, desde la identificación de objetivos hasta la ejecución del engaño. 

El temor a la desinformación también aumenta

El 54 % de los latinoamericanos encuestados en el estudio citado considera que la utilización de la IA para difundir información falsa constituye una amenaza importante. Esta preocupación está relacionada con la capacidad de los sistemas de IA generativa para producir enormes cantidades de contenido en poco tiempo. Una persona que pretenda difundir una historia falsa puede utilizar herramientas automatizadas para redactar textos, crear imágenes y elaborar diferentes versiones de un mismo mensaje.

La desinformación no necesariamente tiene que ser sofisticada para resultar efectiva. En muchos casos, basta con presentar una imagen fuera de contexto, acompañarla de una explicación falsa y conseguir que suficientes personas la compartan. Cuando el contenido comienza a circular rápidamente, la velocidad de propagación puede superar la capacidad de los usuarios para comprobar su autenticidad.

Las redes sociales hacen que este problema sea todavía más complejo. Los contenidos que generan sorpresa, indignación o miedo suelen despertar una reacción emocional y pueden ser compartidos antes de que la persona compruebe la información. La inteligencia artificial puede aumentar la cantidad y variedad de contenidos disponibles, mientras que las herramientas de IA permiten generar nuevas versiones con rapidez, lo que dificulta todavía más distinguir entre una creación legítima y una pieza diseñada deliberadamente para manipular.

Esto obliga a desarrollar hábitos de verificación más sólidos. Una fotografía sorprendente no demuestra que un acontecimiento haya ocurrido, y un video aparentemente auténtico tampoco constituye por sí mismo una prueba definitiva. Cuando una información tiene consecuencias importantes o parece extraordinaria, resulta conveniente comprobar si también ha sido reportada por fuentes independientes y confiables, especialmente cuando el contenido ha podido ser generado o modificado mediante IA.

Los datos personales son otra preocupación

El 46 % de los encuestados manifestó preocupación por el uso que las compañías de inteligencia artificial pueden hacer de los datos personales. Esta inquietud adquiere especial importancia porque las herramientas de IA pueden recibir grandes cantidades de información proporcionada voluntariamente por los usuarios. Fotografías, documentos, conversaciones y otros contenidos pueden contener información que una persona no tenía previsto compartir más allá del propósito inmediato para el que utilizó una determinada aplicación.

La privacidad también está relacionada con la cantidad de información que ya existe sobre cada persona en internet. Los perfiles de redes sociales, fotografías públicas, páginas profesionales y publicaciones pueden revelar datos sobre la ubicación, profesión, relaciones y actividades de un individuo. Cuando esa información se combina, puede convertirse en un recurso valioso para quienes intentan construir ataques personalizados, incluso mediante herramientas de IA capaces de procesar y relacionar grandes cantidades de datos. Por ese motivo, utilizar una herramienta de inteligencia artificial requiere prestar atención al tipo de información que se introduce en ella. No resulta recomendable proporcionar contraseñas, números de tarjetas, documentos de identidad u otros datos altamente sensibles sin conocer las condiciones de tratamiento y protección de la plataforma. La facilidad de utilizar una herramienta de IA no debería llevar a olvidar que los datos personales también forman parte de la superficie de ataque.

La privacidad adquiere todavía más importancia cuando se considera la posibilidad de que la información personal sea utilizada para suplantar identidades. Una fotografía pública puede servir como referencia para crear contenido falso con ayuda de la IA, mientras que información profesional puede utilizarse para construir una comunicación que aparente proceder de un compañero de trabajo. El problema, por tanto, no es solamente quién puede acceder a los datos, sino también qué podría hacer con ellos posteriormente.

La pérdida de empleos preocupa, pero ocupa un segundo plano

La transformación del mercado laboral es uno de los debates más frecuentes alrededor de la inteligencia artificial. Sistemas de IA capaces de generar textos, analizar información, crear imágenes o automatizar determinadas tareas pueden modificar las funciones de millones de trabajadores. Sin embargo, la encuesta de Kaspersky muestra que este temor ocupa un lugar inferior frente a los riesgos relacionados con el fraude, la desinformación y la privacidad. El 32 % de los participantes manifestó preocupación por la posibilidad de que la IA elimine puestos de trabajo. Este dato no significa que el impacto laboral sea pequeño, sino que, dentro de las preocupaciones evaluadas, otros riesgos generan mayor inquietud. La diferencia resulta interesante porque demuestra que muchas personas están observando la inteligencia artificial principalmente desde una perspectiva de seguridad.

Una posible explicación es que los riesgos de fraude y manipulación pueden percibirse como amenazas inmediatas. Una persona no necesita trabajar en una industria tecnológica para encontrarse con un mensaje falso, una llamada sospechosa o una imagen manipulada. La IA, en ese sentido, ya forma parte del entorno cotidiano y no solamente de un debate sobre el futuro del empleo. Esto también demuestra que la conversación sobre inteligencia artificial debe incluir la ciberseguridad. No basta con discutir cuánto puede aumentar la productividad o qué profesiones serán transformadas. También es necesario analizar cómo proteger a los usuarios frente a las nuevas formas de manipulación que pueden surgir a medida que las herramientas de IA se vuelven más accesibles.

ITD Consulting e IA ante el fraude en América Latina: confiar en lo que vemos y oímos

El fraude se está convirtiendo en un problema internacional

La preocupación latinoamericana coincide con advertencias realizadas por organismos internacionales. INTERPOL señaló en su evaluación mundial de fraude financiero de 2026 que las estafas se están expandiendo y profesionalizando, con vínculos cada vez más estrechos entre ciberdelincuencia, delincuencia organizada y otras actividades ilícitas. El organismo estimó que las pérdidas globales derivadas del fraude financiero alcanzaron aproximadamente 442.000 millones de dólares durante 2025. La incorporación de inteligencia artificial puede aumentar la capacidad operativa de estas redes. Una campaña que antes requería numerosos trabajadores para redactar mensajes, crear materiales y comunicarse con víctimas puede incorporar herramientas de IA para realizar determinadas tareas con mayor rapidez. La tecnología, por lo tanto, puede reducir algunos de los costes asociados con el fraude y facilitar su expansión.

INTERPOL también ha alertado sobre el desarrollo de sistemas de IA capaces de realizar tareas de forma autónoma. Aunque estas tecnologías todavía no representan el escenario dominante del fraude digital, su posible evolución genera preocupación porque podrían utilizarse para coordinar diferentes etapas de una operación criminal. El concepto de inteligencia artificial agéntica adquiere importancia precisamente por su capacidad potencial para planificar y ejecutar secuencias de acciones con menor intervención humana. Esta evolución demuestra que el problema requiere cooperación internacional. Los delincuentes pueden operar desde un país, utilizar infraestructura ubicada en otro, dirigirse a víctimas de una tercera nación y trasladar posteriormente el dinero mediante sistemas financieros internacionales. Ningún país puede abordar por sí solo un fenómeno que funciona de manera transfronteriza.

Las aplicaciones falsas de IA también son una amenaza

Existe otro fenómeno que demuestra hasta qué punto los delincuentes están aprovechando el interés por la inteligencia artificial. Kaspersky informó durante 2026 sobre decenas de miles de ataques en los que programas maliciosos se presentaban como herramientas o aplicaciones relacionadas con la IA. Los atacantes aprovechan la popularidad de servicios conocidos para convencer a los usuarios de que están descargando una aplicación legítima. El mecanismo puede resultar especialmente efectivo porque la víctima no necesariamente busca algo sospechoso. Puede estar intentando instalar una herramienta que considera útil para trabajar, estudiar, generar imágenes o escribir textos. Si el sitio web, el nombre de la aplicación o la presentación visual parecen auténticos, el usuario puede bajar la guardia.

Kaspersky reportó más de 92.000 ciberataques relacionados con aplicaciones falsas de inteligencia artificial entre enero y mayo de 2026. Los delincuentes utilizaron la popularidad de plataformas de IA para distribuir archivos maliciosos, lo que demuestra que la propia fascinación por esta tecnología puede convertirse en un recurso para la ingeniería social. El riesgo no está únicamente en utilizar una IA con malas intenciones, sino también en descargar una supuesta herramienta de IA que en realidad fue creada para infectar un dispositivo. Por ello, descargar aplicaciones desde fuentes oficiales continúa siendo una recomendación básica. También es importante comprobar cuidadosamente el nombre del desarrollador, la dirección del sitio y las características del programa antes de instalarlo. Una herramienta que promete acceso gratuito e ilimitado a una plataforma popular puede ser especialmente atractiva, pero precisamente esa promesa puede utilizarse como señuelo.

¿Cómo pueden protegerse los usuarios?

Ante esta nueva realidad, una de las principales medidas de seguridad consiste en incorporar un segundo paso de verificación cuando una comunicación implique dinero, información confidencial o una acción urgente. Si una persona recibe una solicitud inesperada de transferencia, no debería confirmar la operación únicamente porque el mensaje parezca auténtico. Es preferible contactar directamente con el supuesto remitente utilizando un número o canal que ya se conozca. También es importante desconfiar de las situaciones que intentan impedir que la víctima piense. Frases como «debes hacerlo ahora», «no le digas a nadie» o «tu cuenta será bloqueada inmediatamente» buscan reducir la capacidad de análisis. Cuando una comunicación genera una emoción intensa, detenerse durante unos minutos puede ser precisamente la mejor decisión de seguridad, incluso cuando el contenido haya sido generado o adaptado mediante IA.

La verificación independiente es especialmente importante cuando existe una sospecha de clonación de voz o manipulación audiovisual. Si un familiar llama solicitando dinero, se puede comprobar la situación mediante otro canal de comunicación o hacer una pregunta cuya respuesta no sea fácilmente deducible a partir de información pública. En el ámbito empresarial, las solicitudes de transferencias o cambios de cuentas bancarias deberían seguir protocolos internos que no dependan exclusivamente de una llamada o un correo. La información también debe comprobarse antes de compartirla. Una publicación viral no necesariamente es cierta, aunque tenga miles de comentarios o haya sido compartida por personas conocidas. Buscar confirmación en fuentes independientes, revisar la fecha de una fotografía y comprobar el contexto original son medidas sencillas que pueden evitar la propagación de contenidos falsos.

Las empresas también deben adaptarse

La responsabilidad frente al fraude impulsado por IA no corresponde únicamente a los usuarios individuales. Las empresas también necesitan actualizar sus mecanismos de seguridad porque muchos ataques pueden comenzar con un trabajador que recibe una comunicación aparentemente legítima. La capacitación tradicional centrada exclusivamente en detectar correos con errores ortográficos ya no es suficiente. Las organizaciones deberían establecer procedimientos para las operaciones sensibles. Una transferencia importante, un cambio de cuenta bancaria o una solicitud urgente de información deberían requerir mecanismos de confirmación adicionales. Estos controles pueden reducir considerablemente el riesgo de que un atacante consiga manipular a un empleado mediante una identidad falsa.

La inteligencia artificial también puede utilizarse para defenderse de estas amenazas. Las empresas de ciberseguridad ya utilizan sistemas de aprendizaje automático para identificar comportamientos sospechosos y detectar patrones relacionados con diferentes tipos de fraude. Esto significa que la misma tecnología que puede ser utilizada por delincuentes también puede convertirse en una herramienta de protección. El desafío consiste en mantener una carrera tecnológica equilibrada. Si los atacantes utilizan IA para aumentar la velocidad de sus operaciones, las organizaciones necesitan tecnologías capaces de analizar grandes cantidades de información y responder rápidamente. Pero ningún sistema automático debería sustituir completamente el criterio humano en las decisiones de alto impacto.

ITD Consulting: IA, fraude y desinformación en América Latina y la confianza digital

La inteligencia artificial continuará evolucionando y será cada vez más difícil distinguir determinados contenidos artificiales de aquellos creados por personas. Las herramientas de IA para generar imágenes, voces, textos y videos seguirán mejorando, mientras que los delincuentes buscarán nuevas formas de aprovecharlas. Al mismo tiempo, empresas, gobiernos y organismos internacionales tendrán que desarrollar mecanismos de detección, prevención y cooperación cada vez más sofisticados.

En este contexto, la capacidad humana para detenerse y comprobar una información seguirá siendo fundamental. Un segundo canal de comunicación, una búsqueda adicional o una llamada directa pueden marcar la diferencia entre una comunicación legítima y una estafa. La tecnología puede ser extremadamente avanzada, pero una decisión prudente tomada a tiempo continúa siendo una de las defensas más sencillas y efectivas frente a los riesgos asociados con la IA. El crecimiento de los fraudes impulsados por inteligencia artificial también demuestra que la seguridad digital ya no puede considerarse un asunto exclusivo de especialistas. Cualquier persona que utilice un teléfono, una cuenta bancaria, una red social o una herramienta de IA forma parte de este nuevo ecosistema. Por eso, aprender a reconocer las señales de manipulación, verificar la información y actuar con cautela debería convertirse en una habilidad cotidiana.

El 68 % de los latinoamericanos que identifica el fraude como su principal temor ante la inteligencia artificial está expresando, en última instancia, una preocupación por la confianza. Las personas quieren beneficiarse de una tecnología capaz de ofrecer enormes posibilidades, pero necesitan saber que podrán distinguir entre una comunicación auténtica y una diseñada para engañarlas. En una época en la que una IA puede crear una voz, una imagen, un texto o un video convincente en cuestión de segundos, la capacidad de cuestionar, verificar y pensar antes de actuar puede convertirse en una de las herramientas de seguridad más importantes de todas.

Para las organizaciones, este escenario también plantea la necesidad de contar con una estrategia de ciberseguridad preparada para los nuevos riesgos asociados con la inteligencia artificial. En ITD Consulting ayudamos a empresas a fortalecer su seguridad tecnológica, identificar riesgos y desarrollar soluciones que les permitan afrontar un entorno digital cada vez más complejo. Si quieres evaluar cómo proteger mejor tu organización frente a las amenazas actuales y futuras, puedes ponerte en contacto con nuestro equipo en [email protected].

¿Quieres AHORRAR?
¡Cámbiate con nosotros!

✔️Correo Corporativo M365. 50gb por usuario
✔️1 Tera espacio cloud por usuario.

es_ESES

¿Quieres AHORRAR? ¡Cámbiate con nosotros!

🤩 🗣 ¡Cámbiate con nosotros y ahorra!

Si aún no trabajas con Microsoft 365, comienza o MIGRA desde Gsuite, Cpanel, otros, tendrás 50% descuento: 

✔️Correo Corporativo M365. 50gb por usuario.

✔️1 Tera espacio cloud por usuario. 

✔️Respaldo documentos.

Ventajas: – Trabajar en colaboración Teams sobre el mismo archivo de Office Online en tiempo real y muchas otras ventajas.

¡Compártenos tus datos de contacto y nos comunicaremos contigo!